Poligonos de prostitutas que son los burdeles

poligonos de prostitutas que son los burdeles

El mundo de la prostitución es muy cambiante, como sabe de sobras Yessica. No hay término medio. En cambio, Hetaira y otros colectivos de trabajadoras sexuales, como se definen ellas mismas, reivindican la libertad para comerciar con el sexo de forma voluntaria y el derecho a ser reconocidas y a cotizar como trabajadoras autónomas.

Y entre estas dos posturas enfrentadas, leyes y regulaciones ambiguas. España, que es el país de Europa Occidental con mayor actividad de prostitución, no la penaliza, pero castiga el proxenetismo y a cualquier persona que se beneficie del trabajo de una prostituta. La Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Congreso de los Diputados dictaminó que las prostitutas eran víctimas y recomendó, en el , la no regularización porque la prostitución choca con varios artículos de la Constitución y entra en colisión con los derechos laborales.

En un club de carretera de la costa catalana visitado para este reportaje, la copa del cliente costaba 12 euros, y la que el cliente pagaba para la mujer que se acercaba a alternar costaba 30, con derecho a toqueteo. Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4.

Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores. Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran.

Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación. Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera.

Juana nombre falso , una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo. La conversación termina bruscamente. Sólo quiere dedicar un par de minutos si no hay pago previo. Acompaña a sus clientes, la mayoría casados, a exposiciones de arte o luce como compañera de mesa.

Paula VIP, que oculta su identidad real porque trabaja de administrativa por las mañanas en una empresa, decidió prostituirse hace unos tres años tras una separación matrimonial que la dejó endeudada y publicó su experiencia en un libro que se titula como su blog. Deja que los periodistas suban a su habitación un mediodía, fuera de horas de trabajo.

Pide que no se cite el club de carretera en el que trabaja, en las afueras de Alicante. A falta de armario, tiene la ropa tendida entre dos sillas acolchadas. Se entretiene con una pantalla plana colgada de la pared. Sobre la mesilla tiene una foto de su ex novio, afirma, el mismo que la metió en este oficio cuando se quedó en el paro.

No despeja muchas dudas, ni cómo llegó ni si dispone de libertad para moverse, aunque dice que a veces se va a la playa, a pasear en invierno o a bañarse en verano. Pero su vida se reduce a unos ocho metros cuadrados de habitación y a una sala con una barra y unas luces que parece una pista de baile.

Y luego pide dinero, euros, para seguir con la entrevista o para lo que se quiera. Es hora de irse. Por la carretera nacional de Alicante a Valencia, hay tramos con prostitutas en las dos cunetas. Algunos coches paran y desaparecen por pistas de tierra. La condición de la meretriz no les incumbe. Y el fenómeno de la prostitución no para de crecer, aunque la crisis le haya afectado. Hay al menos seis. Me miran mal y el ambiente es hostil.

Una chica rumana me tira de la camiseta. No son ni las diez de la mañana, pero ya huele a alcohol. Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma. Sólo hay un piso abierto. Pero ahora muchos han cerrado. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso. Así funciona este edificio: Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame.

El de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D. También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: También me dice que cada burdel es independiente de los otros. Yo le pregunto que por qué y ella me dice que porque así es la vida. Que si me interesa la chica. Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas.

Salgo y subo al tercer piso. En el tercero también hay una sola puerta abierta. Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta. Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende.

Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado. Yo aprovecho la confusión y me largo. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano. Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar.

El es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas. Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas.

Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Pasas, se presentan y decides. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta Moeh Atitar. Le digo que yo no venía a tener sexo sino a hablar.

Me dice que bueno, que algunos lo hacen. Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale. Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. En este edificio, al contrario de lo pasa en el , todos los burdeles son del mismo propietario , un ecuatoriano que tiene otras casas por Madrid.

Helen estuvo antes en un hotel de carretera, pero le obligaban a pagar casi euros diario por la habitación y la comida. Pero tener a los chicos de seguridad abajo da mucha tranquilidad. Algo que no pasa en el , donde el fuerte olor a rancio es uniforme en todo el edificio. El funciona desde hace unos siete u ocho años, le han dicho.

Yo no llegué a verlo. Aquí no hay peleas. A los clientes también les da mucha calma ver que hay alguien de seguridad. Pero al tratarse de un negocio soterrado y en manos de mafias, nadie va a poder reclamarlo. Aparecen a los pocos segundos llevando un carro de la compra cargado de papel higiénico para abastecer a las prostitutas de los cinco pisos. Los recaderos del llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas D.

En la calle del Guillermo de Osma hay un par de lupanares históricos que han ido cambiando de ubicación y son poco menos que mitos en internet. Así mismo se define él. Ahora tiene 55 y participa en algunos foros de prostitutas contando sus experiencias.

A Naomi, de 22 años, le cae la cabellera bruna casi hasta la cintura. El escote es muy generoso. Antes había trabajado de azafata y afirma que hace poco que se dedica a la prostitución. Naomi espera sacar de promedio unos 3.

Al menos esa es la media de sus compañeras en El Romaní, como Yessica, paraguaya de 24 años. Como sucede con la mayoría de los inmigrantes, que siempre aspiran a volver a su país de origen, las prostitutas siempre manifiestan su deseo de dejar el oficio al cabo de un tiempo.

Para Yessica, prostituta e inmigrante a la vez, el reto es doble. Pero muy pocas consiguen que se cumplan los planes. El mundo de la prostitución es muy cambiante, como sabe de sobras Yessica. No hay término medio. En cambio, Hetaira y otros colectivos de trabajadoras sexuales, como se definen ellas mismas, reivindican la libertad para comerciar con el sexo de forma voluntaria y el derecho a ser reconocidas y a cotizar como trabajadoras autónomas.

Y entre estas dos posturas enfrentadas, leyes y regulaciones ambiguas. España, que es el país de Europa Occidental con mayor actividad de prostitución, no la penaliza, pero castiga el proxenetismo y a cualquier persona que se beneficie del trabajo de una prostituta. La Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Congreso de los Diputados dictaminó que las prostitutas eran víctimas y recomendó, en el , la no regularización porque la prostitución choca con varios artículos de la Constitución y entra en colisión con los derechos laborales.

En un club de carretera de la costa catalana visitado para este reportaje, la copa del cliente costaba 12 euros, y la que el cliente pagaba para la mujer que se acercaba a alternar costaba 30, con derecho a toqueteo. Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4. Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores.

Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran.

Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación. Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera.

Juana nombre falso , una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo. La conversación termina bruscamente. Sólo quiere dedicar un par de minutos si no hay pago previo.

Acompaña a sus clientes, la mayoría casados, a exposiciones de arte o luce como compañera de mesa. Paula VIP, que oculta su identidad real porque trabaja de administrativa por las mañanas en una empresa, decidió prostituirse hace unos tres años tras una separación matrimonial que la dejó endeudada y publicó su experiencia en un libro que se titula como su blog.

Deja que los periodistas suban a su habitación un mediodía, fuera de horas de trabajo. Pide que no se cite el club de carretera en el que trabaja, en las afueras de Alicante. A falta de armario, tiene la ropa tendida entre dos sillas acolchadas. Se entretiene con una pantalla plana colgada de la pared. Sobre la mesilla tiene una foto de su ex novio, afirma, el mismo que la metió en este oficio cuando se quedó en el paro. Desde chicas particulares a clubes ocultos en semisótanos, pasando por consultas de masajistas con final feliz.

Si esa gran manzana roja es la micronación de los burdeles, su capital es el Paseo de las Delicias. Allí se encuentran casi la mitad de los lupanares. Y la densidad la disparan dos bloques: Antaño también tuvieron residentes, pero la prostitución fue ganando metros hasta que los echó a todos. Es un edificio muy viejo, de casi años y sin ascensor. Tiene 4 plantas con 4 pisos cada una. Parece que tuvo tiempos mejores. Ahora huele a rancio y da la sensación de que se va a caer a trozos.

Al pasar el portal hay unas escaleras que suben al primer rellano, donde te reciben 4 puertas de madera carcomida. Deduzco que peruano, porque lleva una camiseta del Sporting Cristal. Pero parece que no. El , como cualquier otro supermercado, hace un horario muy parecido a un Eroski: El siguiente día me planto en la puerta del a las 9 de la mañana. Hoy no me pilla el toro. Luego pienso que igual voy a parecer muy desesperado llegando el primero.

Prefiero gastar media hora tomando café en la terraza de al lado y observar. En ese rato veo entrar hasta a cinco hombres al edificio. En los foros de prostitutas que los hay y con una cantidad de información ingente sobre el sector avisan de que en la puerta del hay un tipo con un bate de béisbol que hace las veces de guardia de seguridad. Sería en otros tiempos o sería un mito; ahora no hay nadie que controle y entro. También advierten en esos foros de que en el es muy difícil pasar del primer piso.

Hay burdeles en las cuatro plantas, pero llegar a la segunda es casi misión imposible. Hay al menos seis. Me miran mal y el ambiente es hostil. Una chica rumana me tira de la camiseta. No son ni las diez de la mañana, pero ya huele a alcohol. Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma. Sólo hay un piso abierto. Pero ahora muchos han cerrado. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso.

Así funciona este edificio: Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame. El de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D.

También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: También me dice que cada burdel es independiente de los otros. Yo le pregunto que por qué y ella me dice que porque así es la vida. Que si me interesa la chica. Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas. Salgo y subo al tercer piso. En el tercero también hay una sola puerta abierta.

Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta. Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado.

Yo aprovecho la confusión y me largo. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano. Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar. El es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas.

Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas.

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Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas. Sus clientes potenciales son los conductores, dado que al tratarse de un lugar muy distante del centro apenas pasan peatones. El PP pide convocar la Junta Local para disuadir la prostitución. El establecimiento, llamado My Red Light Mi luz rojaabrió sus puertas hace tres meses y, al igual que muchos otros establecimientos similares en el 'Distrito de las Luces Rojas', ofrece sus servicios a través de ventanales: Son grandes establecimientos que en algunos casos alcanzan las 70 prostitutas y rozan la treintena de trabajadores. Entre los bares y las casas particulares funcionando las 24 horas, había peleas y conflictos cada noche. Cuentan que antes, hace sólo cinco o seis años, en la época de la bonanza económica y el pelotazo inmobiliario levantino, estaba siempre iluminado. Los vecinos recogieron firmas y se cerraron muchos de aquellos clubes, que luego volvieron a abrir pero ya como restaurantes y comercios normales". La carretera de Cogullada, que comunica la calle Alcalde Caballero con Mercazaragoza, prostitutas motril prostitutas rn leon el lugar elegido por las prostitutas para asediar a sus posibles clientes. Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma. poligonos de prostitutas que son los burdeles

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